La gestión de competencias digitales en las empresas: prioridad transformadora

Competencias

La transición de las competencias postindustriales a la competencia digital debe ser una prioridad estratégica para toda organización.

Las organizaciones de hoy en día están experimentando una transformación de “competencias postindustriales” a “competencia digital”. Este es un cambio fundamental, pero muchas personas todavía asumen erróneamente que la competencia digital significa dominar la tecnología.

No se trata de si se puede utilizar Excel o dispositivos móviles  y no se trata de aprovechar Internet o automatizar las funciones de back-office. La competencia digital es la actitud y la capacidad que permite a los empleados adoptar la tecnología, colaborar con otros y trabajar eficazmente en un entorno digital moderno y cambiante.

Es una de las competencias clave de la UE para el aprendizaje permanente. Y no es algo que se aplique únicamente a los jóvenes. Nos afecta a todos y  afecta a cómo trabajamos.

En Ibermática llevamos varios años colaborando en la iniciativa IKANOS para el desarrollo de las competencias digitales en el País Vasco, dentro de las directrices del marco DigComp de la Comisión Europea.

 digital competencies for employment

DigComp 2.1 es un desarrollo adicional del Marco de Competencia Digital para los Ciudadanos. Presenta 8 niveles de competencia y ejemplos de uso aplicados al aprendizaje y al empleo.


Trabajadores del conocimiento

Las habilidades postindustriales se caracterizaban por empleados que habían establecido tareas y objetivos a cumplir e interactuaban entre sí en un entorno físico fijo. Su jefe les decía en qué trabajar y las herramientas que necesitaban para hacer su trabajo eran constantes y estaban claramente definidas.

A los “trabajadores del conocimiento” de hoy en día no se les asignan tareas determinadas, sino que se espera que se conecten con otros y colaboren en diferentes entornos, en contacto con diferentes partes interesadas.

A menudo tendrán que buscar su propia información para tener éxito. Las herramientas que utilizan cambian rápidamente a medida que se introducen nuevas tecnologías, sistemas y procesos.

La democratización de la tecnología permite ahora un mayor intercambio de información. Los empleados tendrán acceso al almacenamiento en la nube, bases de datos, herramientas de gestión de proyectos y trabajarán en equipos virtuales, contactando con el personal de soporte “sin rostro” cuando tengan una consulta.

En otras palabras, el lugar de trabajo está pasando de ser altamente dependiente a ser independiente.

Cambio de modelo

La forma en que las personas interactúan ha cambiado significativamente. La competencia digital es ahora necesaria en todos los puestos de trabajo, pero muchas empresas no están preparadas para prosperar.

Algunos aún no se han dado cuenta de la magnitud del reto al que se enfrentan en esta transición. Podrían estar buscando reclutar a un Zuckerberg  pero, en realidad, están usando el mismo proceso que usaba la industria de la tercnología en sus inicios.

Si no se cambia el modelo postindustrial, se continuará reclutando trabajadores de la vieja escuela y no son lo que se necesita. Existe un mal encaje entre los puestos de trabajo que la mayoría de las organizaciones buscan cubrir y las habilidades que buscan en los nuevos empleados.

Sin embargo, es necesario abordar otras cuestiones antes de que las competencias digitales puedan integrarse plenamente en todas las funciones.

La  primera es la cultura. Las competencias digitales requieren un cambio de cultura en las organizaciones. Por ejemplo, “romper con los hábitos” es difícil para los principiantes en una organización típica.

La contratación de nuevos talentos con competencias digitales tendrá un impacto transformador. Con el tiempo, el cambio de las personas que contrata cambiará la cultura de la organización y establecerá nuevas formas de pensar.

Sin embargo, si los equipos de reclutamiento no valoran la mentalidad y las habilidades requeridas, no se podrán encontrar personas digitalmente competentes.

La segunda es el liderazgo. La transformación digital debe ser dirigida desde arriba. Las juntas directivas y los equipos de liderazgo deben establecer una visión clara de cómo sus organizaciones crearán una cultura digitalmente capaz y qué es lo que esto les ayudará a lograr.

Una auditoría de habilidades digitales puede ayudar a identificar las necesidades de formación y desarrollo de su organización.

Por último, la verdadera transformación digital requiere educación. Las instituciones educativas deben tomar medidas para enseñar adecuadamente la competencia digital a los jóvenes y ayudarles a prepararse para una carrera digital.

Los estudios demuestran que los millenials quieren trabajar para empleadores con conocimientos digitales, por lo que tomar las medidas adecuadas podría mejorar su reputación. Lograr la competencia digital debe ser una prioridad para cada organización.