El despegue definitivo de Cloud: El reto está en la orquestación

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No existe una solución de Cloud única que pueda dar respuesta a las necesidades de cualquier compañía, ni siquiera de un sector de actividad o tamaño específico, sino que debe ser cada compañía la que decida su “mix” de Cloud más apropiado en función de sus propias necesidades y requerimientos, uniendo piezas de diferentes proveedores.

El mercado de Cloud Computing, sobre el que se empezó a hablar hace ya 6 ó 7 años, ha continuado su imparable evolución, y hoy en día se puede considerar que ha alcanzado una fase de madurez suficiente como para ser tenido en cuenta por las compañías como un elemento más dentro de su estrategia de IT.

En un principio el mercado de Cloud Computing estaba dominado por los grandes proveedores de servicio, que ofrecían soluciones de Cloud pública garantizando el pago por uso de los servicios. La oferta de servicios en la nube creció de manera exponencial en los primeros años, complicando el proceso de decisión sobre la solución de Cloud más adecuada. Además, los proveedores de servicio no acostumbran a contar con departamentos de acompañamiento al cliente en su viaje al Cloud, por lo que las compañías se encontraban “desamparadas” a la hora de decidir la oferta más adecuada para sus necesidades.

Este desconocimiento ha provocado que hasta hoy las grandes empresas no hayan introducido el Cloud Computing en su estrategia de IT y que su uso se haya limitado a algunos servicios aislados.

A día de hoy la situación ha cambiado, las soluciones han ido madurando para adaptarse a las necesidades de los clientes, creando una oferta de más valor. Han surgido compañías que prestan esos servicios de acompañamiento, que permiten que las grandes empresas puedan disponer de servicios Cloud como hasta ahora lo hacían de los servicios con un modelo de entrega tradicional. En este papel juegan un rol esencial los integradores de servicio, que siempre han estado al lado de las compañías ayudándoles a crear su estrategia de IT e implementar las soluciones que mejor encajan con sus necesidades.

Esta madurez de los servicios Cloud se ha concretado en una oferta muy amplia, donde encontramos soluciones para todas las necesidades, generalmente modulares para ofrecer cierto grado de flexibilidad, y proporcionadas por empresas especializadas, que conocen en profundidad el ámbito de sus soluciones y aportan una visión renovada y muy efectiva al mercado, pero que sólo resuelven necesidades concretas.

Este avance progresivo hacia la especialización hace que la mejor solución de Cloud para una compañía sea la suma de soluciones de diferentes proveedores, donde cada una resuelve una parcela de las necesidades y entre todas forman un entramado de servicios Cloud. Esto es posible gracias a la apertura que predomina en el mundo Cloud, donde todo puede conectarse mediante APIs (Application Programming Interfaces): un conjunto de llamadas que permiten que una aplicación o servicio se comunique con otro y pueda ser gestionado/invocado para poder trabajar unidos e intercambiar información entre componentes que ocupan una posición diferente dentro de la cadena de valor.

Las grandes compañías añaden un elemento más a la ecuación, apostando no sólo por la utilización de las soluciones de Cloud basadas en múltiples proveedores de nicho, sino también por las soluciones de Cloud privado para determinadas necesidades que puedan mantener en plataformas internas (por razones de seguridad, financieras, regulatorias y legales, etcétera).

Esta aproximación basada en múltiples proveedores hace que no exista una solución de Cloud única que pueda dar respuesta a las necesidades de cualquier compañía, ni siquiera de un sector de actividad o tamaño específico, sino que debe ser cada compañía la que decida su “mix” de Cloud más apropiado en función de sus propias necesidades y requerimientos, uniendo piezas de diferentes proveedores.

Todos los estudios de mercado de Cloud recientes apuntan a esta tendencia, reflejando el interés de las compañías por la nube, cuyas principales ventajas como la elasticidad, autoprovisión, pago por uso, etc… son ya conocidas por todos. De hecho, la mayor parte de las compañías valora el Cloud como un elemento clave dentro de su estrategia de IT, sabiendo que ese Cloud al que se quieren dirigir no será único, sino que provendrá de múltiples proveedores para solventar cada una de sus necesidades.

Ante este nuevo paradigma, el reto que afrontan las compañías es cómo navegar por este entorno de múltiples soluciones entregadas desde múltiples proveedores, cómo elegir las más adecuadas para solventar sus necesidades y, lo que es todavía más importante, una vez que deciden cuáles son “las buenas”, cómo gestionar este entorno heterogéneo a nivel administrativo y operativo, y cómo conseguir que sus usuarios accedan a ellas de una manera transparente, simple y sencilla, sin tener que recordar multitud de direcciones web, enlaces, nombres de usuario, contraseñas…

Llegados a este punto, el reto está en la orquestación de esos servicios Cloud, en desplegar una capa superior de brokerage que permita presentar las diferentes ofertas de los proveedores de servicios corporativos (públicos y privados) en modo “catálogo de servicios”, haciendo una selección de aquellos “certificados”, evitando la dispersión entre multitud de proveedores, haciendo que los usuarios accedan a todos ellos desde un único punto, acreditándose sólo una vez en lugar de hacerlo para cada uno de los servicios en un punto diferente y unificando todo el control del gasto en un único punto.

En definitiva, la clave para utilizar servicios en Cloud está en fijar una estrategia clara que elimine el riesgo de “descontrol”, que podría aparecer con una adopción descontrolada de los servicios en la nube.