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MOOC: cómo la formación online abierta se salvó de morir de éxito.

e-Learning

MOOC son las siglas de Massive Open Online Courses, es decir, cursos abiertos online a gran escala. Aunque ya en 2006 se pueden encontrar precursores de los actuales MOOC, no es hasta 2008 cuando se acuña el término, y hasta 2011 cuando Sebastian Thrun y Peter Norvig, dos profesores de Stanford, desarrollan el primer curso MOOC.

En este gráfico de Goodle Trends podemos observar claramente cuándo comienza a popularizarse el concepto

Aquel año, Thrun y Norvig pensaron en cómo crear clases virtuales de calidad igual o mejor a las de Stanford, pero además para todo el mundo y gratuitas.

Abrieron las inscripciones para un curso piloto en el que estaban trabajando, y en poco tiempo se apuntaron 160.000 personas de 209 países. El problema era que todavía no habían terminado de preparar la clase, y el día de inicio del curso se acercaba. ¿Y si morían de éxito?

El objetivo de su sistema era emular una clase particular, y para ello nada mejor que utilizar vídeos. ¿De qué duración? Tenían claro que las conferencias de una hora no tendrían buena acogida. Habían visto que los vídeos de Khan Academy tenían una duración de unos 10 minutos, pero seguían siendo largos y poco interactivos. Así que decidieron hacer vídeos de unos dos minutos, pero introduciendo siempre al menos una pregunta que el alumno tenía que responder correctamente para poder continuar. Finalmente consiguieron finalizar el trabajo a tiempo, y el curso fue un enorme éxito.

Eso sí, fueron mejorando cosas sobre la marcha. Se dieron cuenta de que el hecho de que los contenidos estuvieran siempre disponibles con la idea de que los alumnos los vieran cuando quisieran, hacía que muchas veces los dejaran para mañana. Y era el primer paso para no verlos nunca. Así que decidieron introducir un calendario de entregas: los vídeos se podían ver en cualquier momento, pero cada semana había que entregar una tarea.

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Esta metodología motivaba a los alumnos y hacía que trabajaran a la vez en un mismo asunto, por lo que cuando alguien tenía una duda era muy probable que encontrara una respuesta en el foro en cuestión de minutos. Cuando hablamos de decenas de miles de estudiantes, no es viable que el tutor atienda todas las dudas, por lo que el hecho de que existan este tipo de espacios ayuda enormemente al éxito de los cursos.

Resultó muy curioso que pese a su idea inicial de romper con la “educación tradicional”, acabaron haciendo clases más parecidas a la educación tradicional que a las clases virtuales, con tareas y fechas de entrega.

El curso duró diez semanas, y fue un rotundo éxito. Más de 20.000 alumnos lo finalizaron, empleando una media de 75 horas y obteniendo un certificado acreditativo.